“Falta voluntad política”

“Hay puentes pero no fronteras para mí, soy de allá donde estoy, ya no tengo banderas.”

El Festival Don Quijote de París cumple 25 años abriendo el teatro y la lengua española al mundo. Esto es posible gracias a la enorme labor, el compromiso y el amor por las artes escénicas de su director Luis Jiménez.

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PREGUNTA: Festival de Artes Escénicas en Español en el centro cultural de Europa, París,  hace 25 años. ¿Es usted un Quijote luchando contra gigantes molinos de viento? ¿O se siente más un Sancho Panza en una utópica Barataria?

LUIS JIMÉNEZ: Claramente un Quijote, aunque para poder llevarlo a cabo, en ocasiones hay que ser un Sancho. Los molinos son cada vez mas grandes, recortes, dificultades, y cada vez es mas difícil hacer algo serio y comprometido como es el Festival Don Quijote de París.

Si hubiera puesto el nombre de un autor, Caderón, Lope, Cervantes… sería muy español. El Quijote es un viajero y eso me permitió la apertura a America Latina. Además, es un festival de autores, no solo clásicos, hay una gran base en la programación de autoría contemporánea.

P: ¿Cómo nace? ¿De qué necesidad parte esa forma de mostrar a Europa lo que se hace aquí?

L.J: Estudié en Lecoq en Parías y creo la compañía Zorongo para hacer textos españoles en Francia, Me llamaron de Eurocreación, para apoyar la compañía y me invitaron a una formación de gestor. Es ahí donde presento la idea, tenía como referente lo que se hacía en Miami y en Nueva York. Después me presenté a un Master y desarrollo el proyecto tras hacer la 1ª Muestra de Teatro en español, creando definitivamente el Festival y avalado por la evaluación que se hizo en el Centro Europeo de Delfos (Grecia)

P: Al final, usted que tiene una relación especial con los puentes, se ha convertido en un puente cultural entre un país y otro. ¿Tan distintos somos culturalmente hablando o tan parecidos?

L.J: Somos muy distintos, el propio público lo dice y los estudiantes, jóvenes espectadores, ven la diferencia entre la energía de las compañías españolas y la iberoamericana. La forma de manifestarnos y de ser son muy distintas. También la forma de gestionarse la cultura, políticamente hablando.

Ahora podemos hablar de puentes, pero lo primero que dije es que lo que hicimos fue abrir una ventana al teatro europeo, ahora sí es un puente por donde se circula y viaja las artes escénicas españolas. Un puente que nacía en España, reposa en París y continua en America Latina. Es un puente de una sola dirección, hacia el exterior. Para mí es una difusión del teatro español y del español como lengua.

P: Caballero Bonald decía que no hay más Patria que la que uno ve desde el quicio de su ventana. ¿Extranjero en París? ¿Extranjero en España?

L.J: Lo que he encontrado en Paris es la gran satisfacción de sentirme extranjero allá donde estoy, es mi identidad y me considero extranjero aquí y allí. Hay puentes pero no fronteras para mí, soy de allá donde estoy, ya no tengo banderas. Y soy antinacionalista de todo tipo, París me ha permitido ser cosmopolita y lo mas hermosos que tenemos como ser humano es el mestizaje y España y Andalucía es mestiza..

P: Desde allí, gestionando el festival, ¿cómo ve la situación del teatro en España y en concreto la de las artes escénicas andaluzas?

L.J: Difícil, complejo. Falta voluntad política para seguir adelante. Hay programa de ayudas, pero no hay una política cultural coherente para las artes escénicas y las música. No hay un compromiso. Hay que hacer de la educación y la cultura las fuentes del cambio. Cada vez cuesta más, hay menos dinero para programar y producir, cada vez mas limitaciones. A mí me pasa lo mismo, el festival esta subvencionado por España y al no haber tiempos de ensayos suficientes, presupuesto suficiente, tiempos suficientes para planificar, los resultados son muy diferentes. Cada vez cuesta más, porque cada vez me cuesta más elegir grupos y mantener el listón tan alto como lo puse. En el 1992 lo abrió la Zaranda y Andrés Lima ya estuvo allí, desde la primera edición apostamos alto y falta una voluntad política para no bajar ese listón.

P: Carmen Linares ha sido la encargada de otorgarle el reconocimiento en Palma del Río. ¿Qué significa esto para usted?

L.J: (Se emociona) Sí que me has tocado. Hay una relación muy hermosa, l

a relación nace de la profesión, cuando la programé en raíz del año Lorca con canciones populares antiguas y nació una relación de cariño y afecto con ella y toda su familia, una relación muy humana, porque ella es muy humana con su gente, en el trabajo, es muy sencilla y se pasan momentos muy gratos. La quiero. Cuando hicimos el Primer Festival Flamenco de Paris, cuando abrimos el gran templo del teatro de París  para el flamenco por primera vez, ella dijo sí. Y ahora aquí acompañándome en este homenaje. Ella siempre me ha dicho que sí.

P: Por el Festival Don Quijote han pasado cada año lo mejor de las artes escénicas y ha mirado en muchas ocasiones a Andalucía y a la vanguardia: La Zaranda, Histrión, Producciones Imperdibles… ¿qué tiene que tener una compañía ahora para poder estar en el Festival Don Qujote, qué busca, qué le motiva?

L.J: Tiene que ser un texto comprometido, que cuente, diga y hable de nosotros, los seres humanos. Un buen trabajo de actores y de dirección, el resto es indiferente, mas o menos escenografía, relación con nuevas tecnologías… eso importa menos si hay un buen texto y que el público salga con un interrogante y que le toque al menos un poco. Ahora hay demasiada frivolidad, que no dicen nada, es difícil. El teatro es una escuela viva. Estoy buscando en Paris abrir una puerta a los autores que miren desde otro angulo a esta sociedad que hemos creado. Una sociedad en la que cada vez ponemos más fronteras y menos puentes.  El teatro debe mostrar en escena esa realidad por muy dura que nos parezca, desde el humor incluso, pero sin frivolidad.

P: ¿Cuáles han sido tu mejor y tu peor momento en estos 25 años de trayectoria del Festival en París?

L.J: Lo mejor ha sido poder abrir la puerta al teatro español con compañías cada año distintas y ver al público francés cómo responde ante el teatro español, cómo llena las salas y cómo convive con los actores y compañías y se crea esa comunión.

Lo peor fue lo vivido el año pasado con los atentados islamistas, aún estamos viviendo las consecuencias y estamos intentando recuperarnos de ese golpe. El festival abría 2 días después de lo ocurrido y nos dejó en un momento muy crítico de cara a seguir con el evento, cómo seguir con el festival, qué planteamiento… te crea muchos interrogantes porque a veces es peor anular que hacer.

El Festival Don Quijote de París, a través de su ecléctica programación que abarca el teatro, la música y la danza, es un espacio para fomentar el desarrollo y la profesionalización de las empresas productoras de artes escénicas, ofreciendo una plataforma internacional para la presentación de sus creaciones a un público francés. Este proyecto se refuerza también con la traducción y los subtítulos en francés de parte de las obras programadas, para facilitar al público no hispano hablante su comprensión. En total, más de 200 producciones y unos 2000 profesionales han participado en el Festival Don Quijote a lo largo de estos años.

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